Hay lugares que parecen escondidos a propósito, como si la naturaleza hubiera decidido guardarlos solo para quienes estén dispuestos a recorrer el camino necesario para encontrarlos. La Laguna El Barco, en la comuna de Alto Biobío, es uno de esos destinos.
Ubicada en plena cordillera de los Andes, a los pies de los volcanes Callaqui y Copahue, esta laguna andina de unos 4 kilómetros de largo por 1 de ancho se despliega ante tus ojos como un espejo azul rodeado de imponentes cerros. Desde cierta perspectiva aérea, su forma recuerda precisamente a un gran barco, de ahí su nombre. Los pehuenches, habitantes ancestrales de estas tierras, la conocen como “kurrequiñ”.

Lo primero que te sorprenderá al llegar no será solo la laguna, sino el entorno que la abraza. Sus orillas, de fuerte pendiente, están cubiertas de grandes rocas y una vegetación nativa tan espesa que resulta casi imposible rodearla completamente a pie.
En las partes altas, los cerros se coronan con densos bosques de araucarias, esos árboles milenarios que los pehuenches consideran sagrados porque de sus piñones obtienen su sustento. La postal es completa: aguas cristalinas, roca volcánica, bosque milenario y, asomándose entre los senderos, la silueta perfecta de dos volcanes.
Qué ver: paisajes que se quedan grabados
El principal atractivo es, sin duda, la laguna misma. Sus aguas, de una pureza tal que permite observar la rica vegetación subacuática, albergan una variada población de truchas, principalmente arcoíris, aunque también encontrarás farios. Esta claridad también sostiene un ecosistema de insectos acuáticos fascinante, con distintas especies de plecópteras o stoneflies y libélulas que dan vida a sus orillas.
Pero no puedes irte sin realizar la corta caminata al Mirador El Barco. Es un sendero suave y accesible, apto incluso para niños, que te lleva hasta una planicie con formaciones de columnas basálticas desde donde la vista de la laguna y los bosques de araucarias es sencillamente inolvidable. Si el día está despejado, los volcanes Callaqui y Copahue se convierten en los guardianes perfectos del paisaje.
Muy cerca, merece la pena explorar la laguna La Totora, un pequeño cuerpo de agua situado al poniente de El Barco. El sendero para llegar atraviesa hermosos bosques de araucarias y te introduce de lleno en la geografía del territorio pehuenche.
Qué hacer: experiencias más allá de la postal
Si eres de los que prefiere vivir el paisaje en lugar de solo observarlo, aquí tienes varias opciones:
Trekking: Además del mirador, existen senderos como el Ruputuhue Che (que en mapudungún significa simplemente “sendero de excursión”) que ascienden entre abruptas paredes de basalto cubiertas de vegetación hasta alcanzar altiplanicies con vistas panorámicas espectaculares. Son caminatas de dificultad baja a moderada, perfectas para conectar con el entorno.
Pesca deportiva: La laguna es un lugar privilegiado para la pesca con mosca. Sus truchas arcoíris y farios son el objetivo de pescadores que buscan la experiencia de lanzar la caña en un entorno de ensueño. Recuerda que la pesca está regulada por la ley 20.256, con un máximo de tres ejemplares por pescador al día, y lo importante es mantener la sustentabilidad del recurso.
Paseos en kayak o bote: La comunidad pehuenche administradora ofrece el arriendo de kayaks para que puedas recorrer la laguna desde adentro. Sentir el agua cristalina bajo el kayak mientras miras hacia las cumbres araucarias es una experiencia que no olvidarás. El valor es de $2.000 la media hora y $3.000 la hora.
Cabalgatas con guías pehuenches: Subir a caballo y recorrer los faldeos del volcán Copahue o los senderos que bordean la laguna acompañado de un guía local es la forma más auténtica de conocer el territorio. Los precios van desde $10.000 a $25.000 según la duración y el recorrido.
Inmersión cultural: Si tienes la suerte de coincidir con actividades de la comunidad, puedes participar en experiencias únicas como esquilar ovejas o acompañar el acarreo de ganado a las veranadas, los pastizales de altura que se utilizan en temporada de verano. También puedes visitar una ruka y compartir un mate con miel mientras escuchas las historias de la comunidad.
Cómo llegar: la ruta hacia la cordillera
Llegar a Laguna El Barco es parte de la aventura. Desde Los Ángeles, deberás tomar la ruta Q-61 en dirección al este, hacia el sector de Alto Biobío. El camino está pavimentado hasta Santa Bárbara (kilómetro 40), donde puedes cargar combustible y aprovisionarte. Sigues hasta Ralco (kilómetro 90), donde también encontrarás carabineros y más provisiones.
Poco después de Ralco, el pavimento da paso al ripio. Continúas hasta Chenqueco (kilómetro 140), el último poblado con provisiones básicas. Aquí, en el almacén Eca, puedes comprar los últimos alimentos que necesites. Desde Chenqueco, el camino se vuelve más exigente: sinuoso, angosto y con ripio suelto en algunos tramos. Son 22 kilómetros hasta la laguna, pasando por los sectores de Guallalí y la comunidad El Barco. El trayecto está señalizado, pero es muy recomendable contar con un vehículo alto o 4×4.
Si no dispones de vehículo propio, existe transporte público rural que sale desde Los Ángeles (terminal rural Islajacoop, en Villagrán 501) hasta el sector de Guallalí. Desde allí, son aproximadamente 2 a 3 horas de caminata hasta la laguna.
Sugerencias de viaje para que todo fluya
Época adecuada: La mejor temporada va desde primavera hasta otoño. En invierno, el camino suele cubrirse de nieve y el camping permanece cerrado, excepto en algunos fines de semana largos.
Permisos y costos: El sector es administrado por la comunidad pehuenche El Barco. La entrada tiene un valor de $3.000 por persona por día, e incluye el derecho a acampar. El camping cuenta con baños públicos bien mantenidos, sitios habilitados, mesones de picnic y una cabaña.
Contacto y reservas: Para información actualizada, puedes visitar la página de Facebook de la comunidad Pehuenche de El Barco o llamar al +569 9876 4653. Ten presente que en la zona no hay señal de celular, así que coordina todo antes de llegar.
Recomendaciones prácticas:
- Vale la pena quedarse más de una noche para realizar las excursiones cercanas, como la laguna La Totora o los distintos miradores.
- Lleva toda el agua que necesitarás, especialmente para las caminatas, porque no hay disponibilidad en la ruta.
- En Chenqueco encontrarás las últimas provisiones y también hay una vulcanización por si necesitas reparar el vehículo.
- El equipamiento básico no puede faltar: carpa, cocinilla, saco de dormir, calzado de trekking de caña alta, ropa de abrigo, cortaviento, linterna frontal y, si puedes, bastones de trekking.
- Respeta siempre las normas de la comunidad y del camping: la basura se debe sacar toda, el silencio es parte del paisaje y el cuidado de la naturaleza es responsabilidad de todos.
Laguna El Barco no es solo un destino; es un encuentro con la cordillera en su estado más puro y con una cultura que ha sabido preservar su territorio durante generaciones. Cuando estés allí, sentado en la orilla mirando cómo la luz cambia sobre el agua y las araucarias, entenderás por qué hay lugares que merecen el viaje.