Hay rincones de Valparaíso que no aparecen en las postales más repetidas, pero que se quedan grabados en la memoria. El Paseo Wheelwright es uno de ellos. Se extiende por aproximadamente 1.722 metros a lo largo del borde costero y une la Caleta Portales con el Muelle Barón. No es un simple sendero: es un balcón sobre el Pacífico, una invitación a caminar sin prisa, a sentir la brisa salada y a entender por qué los porteños aman su ciudad con una mezcla de orgullo y nostalgia.

 Paseo Wheelwright
Imagen: Claudio Alvarado Solari; https://www.flickr.com/photos/claudio_alvarado/

El nombre del paseo honra a William Wheelwright, un empresario naviero estadounidense que residió en Valparaíso durante el siglo XIX. Su construcción, entre 2005 y 2006, fue parte de las obras del Bicentenario impulsadas por el Ministerio de Obras Públicas. El objetivo fue devolverle a la ciudadanía el acceso a un borde costero que había permanecido abandonado durante años. El proyecto no solo conectó dos puntos turísticos clave, sino que también rescató el antiguo Fuerte Andes, un vestigio histórico que yace bajo la estructura actual.

Qué ver a lo largo del recorrido

Cuando emprendas la caminata, te recomendamos hacerlo con calma. El paseo está diseñado con miradores, pasarelas de madera y concreto, plazuelas y bancas que invitan a detenerse. Lo que verás depende de la hora y de tu punto de partida, pero hay paradas obligadas.

Si comienzas en Caleta Portales, te recibirá el bullicio auténtico de una caleta de pescadores. Allí podrás observar cómo las embarcaciones descargan congrio, reineta y merluza antes de las diez de la mañana. Es también el lugar ideal para comprar mariscos frescos o sentarte en alguna de sus marisquerías a probar una reineta frita con pebre mientras los lobos marinos patrullan el muelle.

A medida que avanzas hacia el norte, las pasarelas que se adentran en el mar se convierten en el escenario perfecto para una fotografía con el océano de fondo. En el trayecto también encontrarás roqueríos y playas intermedias donde el sonido de las olas se impone al ruido lejano de la Avenida España.

El punto final, o inicial, según cómo lo organices, es el Muelle Barón. Allí, los elefantes marinos se han convertido en uno de los espectáculos más singulares de la ciudad: los verás tumbados al sol sobre un pontón de hormigón flotante, en una escena tan cotidiana como fotogénica.

Qué hacer en el Paseo Wheelwright

El paseo no es solo para mirar; es para vivirlo. A lo largo de su trayecto, puedes caminar, trotar o andar en bicicleta, ya que cuenta con ciclovía y un ambiente ideal para la actividad física. Muchos locales lo eligen para hacer deporte durante el día, aprovechando que el tránsito vehicular está restringido solo a emergencias.

Si visitas Valparaíso, subir al Ascensor Artillería es una extensión natural del paseo. Se accede desde la Plaza Wheelwright, al final de la avenida Errázuriz, y te lleva hasta el Paseo 21 de Mayo, uno de los miradores más espectaculares de la ciudad. Desde arriba, la vista de la bahía, el puerto y, en días despejados, incluso el Cerro Aconcagua, justifica cada peso del pasaje.

Si te gustan los deportes acuáticos, en el Muelle Barón suelen ofrecerse talleres gratuitos de kayak de mar y actividades de navegación. Es una forma distinta de ver el paseo desde el agua.

Cómo llegar

Llegar al Paseo Wheelwright es sencillo, aunque requiere algo de atención porque la Avenida España genera una interrupción importante para el acceso peatonal. Tienes dos accesos principales.

Desde Caleta Portales: puedes llegar en metro hasta la estación Portales, en la Línea 1, y caminar unos veinticinco minutos hasta el inicio del paseo. También hay líneas de buses que te acercan al sector, como la 102, 103, 202, 216 y 520.

Desde Muelle Barón: la estación de metro Barón está a unos trece minutos a pie del acceso norte del paseo. Varias líneas de buses, como la 105, 202, 602, 603 y 501, también llegan a la zona.

Sugerencias para tu visita

Elige bien el horario. El atardecer es, sin duda, el momento más mágico. Si vas cerca de las 17:00 horas en otoño, llegarás justo en el momento dorado del día. La luz sobre el Pacífico es irrepetible.

Ve con tiempo. El recorrido completo toma entre veinte y treinta minutos caminando con calma, pero si te detienes a fotografiar, a observar los lobos marinos o a comer en la caleta, fácilmente puedes pasar medio día.

No olvides la cámara. Las pasarelas sobre el mar, los roqueríos y las vistas del puerto ofrecen postales que no encontrarás en los circuitos turísticos tradicionales.

Consulta el estado del paseo antes de ir. Debido a temporales y marejadas, el Paseo Wheelwright ha sufrido daños en distintas ocasiones y ha sido cerrado temporalmente por seguridad. Es recomendable verificar su estado actual en fuentes oficiales antes de planificar tu visita.

Combínalo con el Ascensor Artillería. Subir a pie por el cerro o tomar el ascensor te dará una perspectiva completamente distinta de la ciudad y del propio paseo.

El Paseo Wheelwright es, en esencia, un regalo de Valparaíso para quienes se atreven a caminar despacio. No tiene el brillo de los grandes atractivos, pero tiene algo más valioso: la autenticidad de un borde costero que te conecta con el mar, con la historia portuaria y con esa melancolía luminosa que solo esta ciudad sabe ofrecer.

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