Hay lugares que parecen suspendidos en el tiempo, y la Serranía El Ciprés es uno de ellos. A solo ocho kilómetros del bullicio de San Felipe, en la localidad de El Asiento, se abre un mundo aparte donde el protagonista no es el visitante, sino un árbol que ha visto pasar civilizaciones enteras.

Te hablamos del Ciprés de la Cordillera, y aquí, en la ladera oriente del Cerro Tabaco, se encuentra su límite septentrional de distribución: el punto más al norte donde esta especie vulnerable ha logrado sobrevivir. Cuando recorres sus senderos, no estás simplemente haciendo trekking; estás caminando entre testigos vivos de más de mil quinientos años de historia.

Serranía El Ciprés
Imagen: Amilcar; https://www.flickr.com/photos/washopobre/

Un santuario que es mucho más que un bosque

La Serranía El Ciprés fue declarada Santuario de la Naturaleza en mayo de 2006, y basta con adentrarte en sus quebradas para entender por qué. No se trata solo de los cipreses longevos, aunque ellos sean la joya de la corona.

El decreto que protege este lugar destaca su valor como uno de los ecosistemas más singulares de Aconcagua: en sus poco más de mil hectáreas coexisten 79 especies de flora registradas, de las cuales 59 son nativas y 27 endémicas, además de 48 especies de vertebrados terrestres, incluyendo aves, reptiles, mamíferos y anfibios. Varias de estas especies enfrentan problemas de conservación, lo que convierte a este rincón de la provincia de San Felipe en un refugio crítico para la biodiversidad de la zona central.

Hay algo que debes saber antes de ir: este no es un parque nacional administrado por el Estado. La Serranía pertenece a la Comunidad Agrícola Serranía El Asiento, un grupo de alrededor de un centenar de comuneros que ha custodiado estas tierras durante generaciones. Es un ejemplo poco frecuente de conservación comunitaria, y eso se siente en la atmósfera del lugar: hay un cuidado silencioso, una ausencia de infraestructura masiva que obliga a quienes lo visitan a moverse con respeto.

Qué ver y qué hacer en la Serranía

Lo primero que debes entender es que la Serranía no se recorre en una tarde. Los senderos están diseñados para distintos niveles, y elegir bien marcará la diferencia entre una experiencia memorable y una frustración.

Si buscas una caminata accesible pero gratificante, el Sendero Las Diucas (3,8 km) es una excelente puerta de entrada. Atraviesa matorral esclerófilo y te permite familiarizarte con la vegetación nativa sin exigir demasiado. Para algo intermedio, el Sendero La Represa (4,6 km) y el Sendero de Acceso (6,8 km) ofrecen paisajes de quebradas y vistas parciales del valle que justifican el esfuerzo. Ahora bien, si tu objetivo es llegar hasta los cipreses milenarios, tendrás que enfrentar el Sendero Cipreses: 7,2 kilómetros de dificultad alta que ascienden por la quebrada El Asiento hasta los bosquetes relicto. La recompensa es estar frente a ejemplares que superan los 1.500 años de edad, algunos incluso con estimaciones que rozan los 1.800.

Más allá del trekking, el avistamiento de aves es una actividad que no deberías pasar por alto. Con 30 especies registradas, las posibilidades de observar diucas, tencas y, con suerte, el vuelo de un cóndor son reales si caminas con paciencia y binoculares. Y si el cuerpo te pide quedarte, hay una zona de camping poco después del ingreso, lo que te permitirá pasar la noche bajo un cielo que en El Asiento se ve limpio y profundo.

Cómo llegar sin contratiempos

El acceso es más sencillo de lo que la palabra “santuario” podría sugerir. Desde el centro de San Felipe debes tomar la ruta hacia Putaendo. En el kilómetro 4 cruzarás el río Putaendo por el Puente 21 de Mayo; desde ahí, sigue la ruta E-539 hasta la localidad de El Asiento, donde deberás tomar la calle 18 de Septiembre y luego Santa Margarita hasta la Oficina de Acceso. Ahí te registrarás y pagarás la entrada correspondiente.

Hay un detalle crucial: una vez en la oficina, aún quedan 3,4 kilómetros hasta el ingreso propiamente tal del santuario y la zona de camping. Ese tramo es un camino interior no pavimentado, apto para caminata o para vehículos con tracción 4×4. Si llegas en un auto convencional, tendrás que dejar el vehículo y caminar ese trecho, así que calcula tu tiempo y tu energía en consecuencia. El camino principal hasta El Asiento está pavimentado y también es accesible en transporte público, aunque el último tramo siempre requerirá piernas o un vehículo adecuado.

Sugerencias para que tu visita valga la pena

La primera recomendación es estacional: aunque el santuario está abierto todo el año, los meses de otoño a principios de primavera ofrecen temperaturas más amables para caminar. El verano en la zona puede ser implacable, y la exposición al sol en las laderas del Tabaco no perdona. Lleva agua más que suficiente: en años secos, no encontrarás cursos de agua confiables en la ruta.

Respeta la condición de santuario. No hay servicios higiénicos ni retiro de basura en el interior, así que todo lo que lleves debe volver contigo. Y aunque la tentación de desviarte sea grande, mantente en los senderos establecidos: la regeneración del bosque después del incendio de 2016 ha sido lenta y frágil, y cada paso fuera de ruta retrasa ese proceso. Por último, considera que este es un espacio habitado y trabajado por una comunidad agrícola. Un saludo, una pregunta respetuosa y la disposición a seguir las indicaciones locales hacen una diferencia real en cómo te recibe el lugar.

La Serranía El Ciprés no es un destino para coleccionar selfies. Es un lugar para caminar despacio, mirar hacia arriba y entender que los árboles que te rodean han sobrevivido a sequías, incendios y siglos de historia humana. A poco más de una hora de Santiago y a un paso de San Felipe, ese privilegio está al alcance de cualquiera que esté dispuesto a ganárselo con los pies.

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