Hay lugares que se visitan con los ojos y otros que se exploran con todo el cuerpo. El tramo submarino del Sendero de Chile, ubicado en el extremo sur del poblado San Juan Bautista, entre el sector de El Palillo y El Adriático, pertenece a esa segunda categoría. Es el único tramo subacuático de toda la red nacional del Sendero de Chile, y cuando lo recorres, entiendes por qué quienes bucean aquí hablan de un antes y un después en su relación con el mar.
Te contamos lo que hemos aprendido al explorar estas aguas: no se trata solo de una inmersión bonita. Se trata de un ecosistema marino con uno de los niveles de endemismo más altos del planeta. Alrededor del 30% de las macroalgas y más del 87% de los peces observados en transectos de la isla Robinson Crusoe son especies endémicas, es decir, que no encontrarás en ningún otro lugar del mundo. Cuando te sumerges, no estás viendo “peces bonitos”: estás observando especies que evolucionaron en aislamiento durante millones de años.
Qué vas a ver bajo la superficie
La visibilidad en este sector es excepcional. En los meses de verano austral, la transparencia del agua alcanza los 25 metros, con temperaturas que oscilan entre 14 y 20 °C. Esa combinación —agua clara y fría— es justamente lo que permite que la fotografía submarina rinda al máximo. Lleva tu cámara con carcasa, porque lo que vas a encontrar justifica cada peso invertido en equipo.

Entre las especies que puedes observar están el piloto de Juan Fernández, el amarillo chalaco, anémonas, erizos, esponjas y langostas endémicas. Pero el encuentro más emocionante suele ser con el lobo fino de dos pelos, un mamífero marino endémico del archipiélago que estuvo al borde de la extinción y que hoy se ha recuperado hasta superar los 200.000 individuos, muy por encima de la población humana de las islas. Bucear con ellos, manteniendo siempre la distancia respetuosa que exige su condición de especie protegida, es una experiencia difícil de describir con palabras.
Qué puedes hacer en el Sendero Subacuático
El tramo El Palillo–El Adriático está diseñado para distintas modalidades. Si eres buceador certificado, puedes realizar inmersiones de hasta 20 metros de profundidad recorriendo el trazado señalizado del sendero. Si practicas snorkeling, las zonas más someras te permiten igualmente apreciar la riqueza del fondo marino sin necesidad de equipo autónomo. Y si simplemente quieres bañarte de mar en un entorno protegido, este sector ofrece aguas calmas y limpias durante la temporada estival.
La fotografía submarina es, sin duda, una de las actividades más gratificantes. La combinación de alta visibilidad, aguas frías y biodiversidad endémica convierte cada inmersión en una sesión fotográfica única. Si practicas apnea, el sector también es apto para buceo a pulmón, siempre que respetes los límites de profundidad y las normas del parque marino.
Cómo llegar
Llegar a Juan Fernández no es complicado, pero sí requiere planificación. El acceso principal es por vía aérea: un vuelo chárter de 2,5 a 3 horas desde el Aeródromo Tobalaba, en Santiago, te deja en el Aeródromo Robinson Crusoe. Desde la pista de aterrizaje, ubicada en un extremo de la isla, es obligatorio tomar una navegación de aproximadamente una hora hasta el poblado de San Juan Bautista, que es tu base para acceder al sendero subacuático.
El poblado no tiene calles para vehículos, así que te moverás caminando por San Juan Bautista. Para llegar al inicio del tramo submarino —el sector de El Palillo—, coordina directamente en el muelle el traslado en bote o lancha. Los operadores locales conocen perfectamente la zona y pueden dejarte en el punto exacto de entrada al sendero.
Sugerencias de viaje
La mejor época para visitar es entre noviembre y abril, cuando el clima es más cálido y seco y las condiciones para el buceo y el snorkeling son óptimas. Si vas a bucear, reserva con anticipación tu operador: en la isla hay un número limitado de agencias, y los meses de enero y febrero se llenan rápidamente. El agua es fría incluso en verano, así que necesitarás un traje de 7 mm con capucha o un traje seco.
Lleva protector solar, ropa de abrigo para las noches y, sobre todo, una actitud de respeto absoluto por el ecosistema. Este es un parque marino de zona no take: no se extrae nada, no se toca nada, no se persigue a ningún animal. Recuerda que estás visitando uno de los puntos de conservación marina más grandes del mundo, con más de 600.000 km² protegidos, y que tu presencia debe ser tan ligera como la de una burbuja que sube a la superficie.
El Sendero de Chile Subacuático de Juan Fernández no es un destino masivo ni un parque temático. Es un lugar remoto, frágil y extraordinario, reservado para quienes entienden que viajar también es una forma de cuidar. Si estás dispuesto a aceptar esa responsabilidad, te espera una de las experiencias de buceo más auténticas y sobrecogedoras que Chile tiene para ofrecerte.