Imagina un objeto que no solo sirve para guardar el pan o los hilos de coser, sino que lleva dentro de sus fibras el rumor del bosque nativo, la paciencia de las manos que lo tejen y siglos de historia mapuche.
Eso es exactamente lo que encontrarás si te adentras en Hualqui, una comuna ubicada a tan solo 24 kilómetros al sureste de Concepción, en la Región del Biobío. Aquí, en este rincón de Chile, te espera un tesoro de patrimonio vivo: la cestería en coirón y chupón.
Nosotros, al llegar a este lugar, descubrimos que no estamos ante una simple artesanía. Estamos frente a un oficio milenario, incluso más antiguo que la cerámica, que ha sobrevivido gracias a la sabiduría de mujeres que llevan la técnica en la memoria.
Cuando sostengas una de estas piezas, una panera, un costurero de tres pisos o un individual, estarás tocando el resultado de un proceso que conecta la tierra con la creatividad humana.

El Secreto de la Técnica: La Danza del Coirón y el Chupón
Lo que hace única a esta cestería es su materia prima y su técnica. Las artesanas locales utilizan dos fibras vegetales endémicas: el coirón (Nassella chilensis) y el chupón (Greigia sphacelata). Pero no te imagines un tejido común. La técnica, llamada aduja, es un tejido en espiral donde el coirón forma el “alma”—el núcleo firme y resistente—mientras que el chupón, previamente limpio de sus espinas y teñido, se enrolla o “embarrila” alrededor de él.
Observar este proceso es fascinante. Las artesanas humedecen las fibras para hacerlas maleables y comienzan con el “inicio”, una base en espiral que algunas llaman “gusanito”. A partir de ahí, el objeto va creciendo en círculos concéntricos hasta adquirir su forma final. ¿El resultado? Un tejido tan firme y apretado que las piezas pueden durar décadas; de hecho, se conocen piezas de hasta 200 años.
¿Qué Ver y Qué Hacer?
Si decides visitar Hualqui, te recomendamos buscar el contacto de las artesanas locales. Aunque no existe un “museo vivo” permanente, la tradición se respira en sus talleres familiares. Generalmente, estas cultoras trabajan en sus cocinas o comedores, compaginando el oficio con las labores domésticas.
Pregunta por las piezas tradicionales. Los objetos más emblemáticos son los costureros (de uno, dos o tres pisos), las paneras y los individuales. Te sorprenderá la precisión de los calados y el uso de colores vibrantes (rojo, morado, verde) que se obtienen teñiendo el chupón con anilinas, una innovación que las artesanas adoptaron para satisfacer los gustos de sus compradores.
También puedes preguntar por las “agujas” que usan; son un ingenioso reciclaje de varillas de paraguas en desuso. Si tienes suerte, quizás alguna artesana te muestre cómo se prepara la fibra, un proceso que incluye hervir el chupón para dejarlo listo para tejer.
Un Oficio en Resistencia: La Lucha por la Materia Prima
Es importante que llegues con una mirada de respeto y conciencia. Este oficio ancestral enfrenta graves amenazas. Debido al avance de las plantaciones forestales y los incendios, el coirón y el chupón han desaparecido de los alrededores de Hualqui. Para las artesanas, el coirón es considerado una “maleza” por la industria forestal, pero para ellas es cultura, identidad y sustento.
Hoy en día, las cultoras (alrededor de 10 a 12 mujeres) deben recorrer largas distancias hacia comunas como Santa Bárbara o la cordillera de Nahuelbuta para recolectar la materia prima, a veces enfrentando tensiones con propietarios de predios privados. Por eso, cuando adquieres una pieza, no solo te llevas un objeto hermoso; estás apoyando directamente la continuidad de una tradición que ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial.
Cómo Llegar y Sugerencias de Viaje
Llegar a Hualqui es sencillo desde Concepción. Toma la Ruta 150 (Camino a Cabrero) o la antigua Ruta de la Madera (Ruta Q-40). El viaje en auto no te tomará más de 30 minutos.
Sugerencias para tu visita:
- Infórmate antes: Dado que las artesanas trabajan de manera independiente, te sugerimos contactar a la Municipalidad de Hualqui o al Museo de Historia Natural de Concepción para obtener datos actualizados de talleres abiertos al público.
- Compra directo: Si puedes, compra directamente en las casas de las artesanas. Así el beneficio económico es íntegro para ellas.
- Lleva efectivo: Es probable que no cuenten con equipos para pago electrónico.
- Valora el trabajo: Cada pieza representa horas de recolección, preparación y tejido. Entender ese proceso hará que tu compra sea mucho más significativa.
Al final del día, la cestería de Hualqui es mucho más que un recuerdo de viaje. Es un pedazo de la memoria del Biobío, un tejido que conecta el pasado mapuche con el presente, y una herramienta de independencia económica para las mujeres que se niegan a dejar morir su legado. Anímate a conocerlas; te aseguramos que la calidez de su gente y la perfección de sus espirales de fibras te dejarán una huella imborrable.