A orillas del lago Lanalhue, con la imponente cordillera de Nahuelbuta como testigo, se alza una construcción que no pasa desapercibida. Su forma circular y techumbre de paja nos invita a detener la marcha, a sentir que estamos por cruzar un umbral diferente. Este edificio, que hoy conocemos como el Museo Mapuche Juan Antonio Ríos, es mucho más que un contenedor de piezas antiguas; es una puerta de entrada al mundo mapuche lafkenche, un espacio donde la comunidad originaria teje el relato de su historia y te invita a ser parte de él.

Si estás planeando una ruta por la provincia de Arauco, en la Región del Biobío, este destino es una parada obligada. Permítenos contarte, como si camináramos juntos por sus senderos, todo lo que necesitas saber para vivir una experiencia auténtica y transformadora.

Museo Mapuche Juan Antonio Ríos
Imagen: Carlos M. Vega Porras; https://www.flickr.com/photos/98139442@N08/

Un homenaje que trasciende el tiempo

Para entender la esencia de este lugar, tenemos que retroceder a 1968. En Cañete, ciudad natal del expresidente Juan Antonio Ríos Morales, se gestó la idea de crear un museo en su honor. Así nació el Museo Folklórico Araucano Juan Antonio Ríos, un edificio que, desde su origen, quiso rendir pleitesía a la cultura mapuche inspirando su arquitectura en la de una tradicional ruka.

Con el paso de los años, y tras un profundo proceso de modernización que duró ocho años, el museo vivió un renacer en junio de 2010. Fue entonces cuando, a petición de las propias comunidades mapuche del territorio de Arauco, la institución adoptó su nombre actual: “Ruka Kimvn Taiñ Volil Juan Cayupi Huechicura”. La primera parte significa “lugar del conocimiento de nuestras raíces”, mientras que Juan Cayupi Huechicura fue el último lonko (autoridad tradicional) que habitó estas tierras.

Este cambio no fue solo de nombre, sino de alma: el museo dejó de ser un ente externo para convertirse en un espacio co-construido con la comunidad, un verdadero hogar patrimonial donde los sabios, machi y longko son los protagonistas del relato.

¿Qué ver?

Al traspasar las puertas de esta ruka moderna, te sumergirás en una museografía innovadora. Olvídate de las frías vitrinas llenas de objetos sin contexto. Aquí, la exhibición permanente está concebida como una conversación, una ventana a la cosmovisión de un pueblo vivo. La colección de más de mil cuatrocientos objetos —que incluye desde símbolos de poder como los toki y kütra, hasta utensilios domésticos como el rali (plato de madera) y la más fina platería— se organiza en cinco salas temáticas que te recomendamos explorar con calma.

La sala Wajmapumogen, que aborda el territorio y el cosmos, te ayudará a comprender la relación sagrada del pueblo mapuche con la tierra. Verás cómo el territorio (el wajmapu) no es solo un paisaje, sino un espacio espiritual y de memoria que ha moldeado su historia y resistencia.

La sala Cumgecimogence, dedicada a la vida en la ruka, te transportará al calor del hogar. Alrededor de un fogón central, descubrirás la vida cotidiana, el rol fundamental de la mujer, la transmisión del conocimiento a las nuevas generaciones y el arte de la platería, con piezas que brillan con luz propia.

En Vijmogen, que significa la energía de la vida, te adentrarás en el mundo de la sanación. Conocerás el rol de la machi, la medicina ancestral basada en plantas y el equilibrio de las fuerzas naturales. Es un espacio que invita a la reflexión sobre el bienestar y la armonía.

La sala Relamtugen, sobre la ceremonia y lo sagrado, tiene en su centro un rewe (altar ceremonial). A su alrededor, objetos rituales, instrumentos musicales y cantos te acercarán a las grandes ceremonias, como el Ngillatún, donde la comunidad se reúne para rogar por el bienestar colectivo.

Finalmente, Nometulafken, el viaje del espíritu, es probablemente una de las salas más conmovedoras. Exhibe un wampo (canoa monóxila) de casi cinco metros de largo, encontrado en las profundidades del lago Lanalhue en 1995. Esta embarcación, de más de cuatrocientos años de antigüedad, ilustra la travesía de las almas hacia la otra vida, cruzando el gran mar hacia el oeste.

¿Qué hacer?

La visita no termina dentro de las salas. En los exteriores del museo, podrás recorrer una ruka tradicional construida en el terreno, sintiendo la textura de sus maderas y la energía del lugar.

Además, si buscas llevar un recuerdo auténtico, no dejes de visitar la tienda del museo. Es gestionada por una asociación de mujeres artesanas mapuche lafkenche, y en ella encontrarás piezas únicas de textilería, platería y cestería, elaboradas con técnicas transmitidas por generaciones. Comprar aquí es contribuir directamente a la economía local y llevarte un pedacito de su cultura.

Un detalle crucial para tu visita: El museo se encuentra en un proceso de renovación de su guion museográfico y reparaciones de infraestructura. Según la información más reciente, hasta mediados de 2025 (y probablemente extendiéndose en el tiempo) el museo permanece cerrado al público general en su horario habitual, aunque realiza actividades específicas con instituciones. Por eso, nuestra sugerencia es indispensable: antes de viajar, debes contactarlos para verificar si hay alguna actividad abierta a la que puedas asistir o conocer la fecha estimada de reapertura.

Cómo llegar

El museo se encuentra en un entorno privilegiado, en el Camino a Contulmo S/N, sector Huechicura, a las afueras de Cañete.

En auto, desde Concepción, debes tomar la Ruta 160 hacia el sur, pasando por Coronel y Lota, hasta llegar a la altura de Cañete. El viaje es de aproximadamente 135 kilómetros y dura cerca de dos horas, dependiendo del tránsito. Desde la plaza de Cañete, debes tomar la ruta que bordea el lago Lanalhue hacia Contulmo; el museo está bien señalizado.

En transporte público, desde el Terminal de Buses de Cañete, puedes tomar un bus o micro con destino a Contulmo o hacia la costa del lago Lanalhue. Consulta con el conductor para que te indique la parada más cercana al museo. También es posible tomar un taxi o colectivo desde el centro de la ciudad.

Sugerencias de viaje

El contacto previo es fundamental, así que te recomendamos llamar al teléfono del museo o escribir a su correo electrónico para informarte sobre la situación actual y posibles visitas guiadas especiales.

El entorno del museo es espectacular, así que aprovecha de recorrer la costa del Lago Lanalhue, con sus balnearios y miradores. Si tienes tiempo, sigue el camino hasta el pintoresco pueblo de Contulmo, de fuerte influencia alemana, y adéntrate en el Parque Nacional Nahuelbuta para ver los increíbles araucarias.

Recuerda que estás en un lugar sagrado y de gran valor cultural para la comunidad mapuche. Pregunta antes de fotografiar si hay restricciones en alguna área y mantén una actitud de respeto y escucha.

Visitar el Museo Mapuche de Cañete es, en esencia, un acto de encuentro. Es detenerse a escuchar una voz antigua que sigue viva, que se adapta y resiste, y que nos enseña una forma distinta de habitar el mundo. Cuando finalmente cruces esa puerta en forma de ruka, descubrirás que el conocimiento, como nuestras raíces, es algo que nos pertenece a todos.

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