A pocos kilómetros al norte de la bulliciosa Viña del Mar, la geografía se vuelve más agreste, los cerros se visten de un verde espeso y el mar se abre en una bahía en forma de herradura que parece haber sido diseñada para albergar un sueño. Ese sueño, materializado en piedra, madera y jardines, es el balneario de Zapallar, un rincón de la comuna del mismo nombre, en la provincia de Petorca, Región de Valparaíso, que se ha ganado un lugar privilegiado en la historia y el corazón de Chile.
Un pasado que se respira en cada rincón
Para entender la magia de Zapallar, debemos viajar en el tiempo, hasta finales del siglo XIX. Fue don Olegario Ovalle Vicuña, un visionario propietario de la Hacienda Catapilco, quien concibió la idea de transformar estas tierras en un balneario exclusivo. Con una estrategia poco convencional, regaló sitios a sus amistades con una sola condición: que construyeran casas de veraneo en un plazo de dos años. Así, en 1892, don Manuel Valledor levantó la primera vivienda, marcando el inicio de una tradición que perdura hasta hoy.

El balneario vivió su época de mayor esplendor entre 1907 y 1924. Fue entonces cuando, impulsados por la riqueza salitrera y la influencia europea, la aristocracia chilena encargó la construcción de majestuosas casonas. El eclecticismo reinó en la arquitectura, y así podemos encontrar hoy joyas que imitan estilos neogóticos, coloniales, normandos y bávaros. La Casa Hildesheim, una réplica de una mansión del siglo XVII en Baviera, y el Castillo Casanova, con su aire de fortaleza medieval, son solo dos ejemplos del patrimonio arquitectónico que llevó a que este sector fuera declarado Zona Típica mediante el Decreto Supremo N° 584 del 1 de diciembre de 1989.
Qué ver y hacer en Zapallar
Zapallar no es solo un museo al aire libre; es un lugar para vivir y disfrutar, y te invitamos a descubrirlo. El Paseo Costero es el corazón del balneario. Este sendero de piedra, que se extiende por unos tres kilómetros, bordea la bahía y te regala vistas inolvidables del mar y las casonas que se asoman entre la vegetación. Es el lugar perfecto para una caminata al atardecer. La Playa de Zapallar, gracias a su bahía cerrada, ofrece aguas más tranquilas y cristalinas que las de otros balnearios de la zona, lo que la convierte en un lugar ideal para nadar y disfrutar en familia.
Para los amantes del trekking, el Sendero las Cujas conecta Zapallar con la vecina Cachagua. La caminata de aproximadamente dos horas te llevará por acantilados, playas escondidas y, con un poco de suerte, te permitirá divisar lobos marinos o chungungos (nutrias marinas). Y si te interesa la fauna, la Isla de Cachagua, declarada Santuario de la Naturaleza, es el hogar de una importante colonia de pingüinos de Humboldt y magallánicos. Puedes contratar paseos en bote desde la caleta para observarlos en su hábitat natural.
Cómo llegar a este paraíso costero
Llegar a Zapallar es más sencillo de lo que imaginas. Si viajas en auto desde Santiago, debes tomar la Ruta 5 Norte en dirección a La Serena. A la altura de la localidad de Catapilco, toma el desvío señalizado hacia Zapallar. El viaje dura aproximadamente entre dos y dos horas y media, dependiendo del tránsito. También existen servicios de buses interurbanos que salen desde los terminales San Borja o Los Héroes en Santiago con destino a Zapallar. Una vez allí, puedes tomar un taxi o colectivo para llegar a la playa.
Sugerencias para una escapada inolvidable
Para que tu experiencia sea completa, aquí tienes algunas recomendaciones. En cuanto a la época del año, el verano (diciembre a marzo) es la temporada alta. El balneario cobra vida, pero también aumenta la afluencia de visitantes. Si buscas tranquilidad, la primavera y el otoño ofrecen un clima agradable y paisajes igualmente hermosos. El alojamiento en Zapallar es limitado y muy cotizado, especialmente en temporada alta, por lo que te recomendamos planificar tu viaje con anticipación y reservar con tiempo.
No te limites a la playa. Explora la comuna y descubre lugares como el Parque Aguas Claras (conocido como “Siete Portones”), ideal para el mountain bike y el trekking, o el cercano balneario de Cachagua, famoso por su playa de cinco kilómetros y ambiente más descontracturado. Y, por supuesto, aprovecha para degustar la cocina local, que se inspira en los productos del mar. La zona es reconocida por la calidad de sus pescados y mariscos, que puedes disfrutar en restaurantes con vistas privilegiadas.
Zapallar es más que un destino turístico; es un viaje a la historia, un paseo por la arquitectura y un encuentro con la naturaleza. Al caminar por sus calles y senderos, entenderás por qué este lugar, forjado por el sueño de un visionario y el buen gusto de una época, ha logrado conservar su tradición y su encanto a lo largo del tiempo, esperando ser descubierto por ti.