Hay lugares que parecen detenidos en el tiempo, umbrales silenciosos que guardan historias de épocas donde el vapor y el acero dominaban el paisaje. En la comuna de Contulmo, provincia de Arauco, región del Biobío, se encuentra uno de esos portales: el Túnel Nahuelbuta, una obra de ingeniería que durante décadas permitió el paso del ferrocarril a través de la cordillera y que hoy, en su abandono, se ha convertido en un destino imperdible para viajeros curiosos y amantes del patrimonio.
La gesta del ramal Los Sauces – Lebu
Para entender lo que sentirás al cruzar este túnel, primero debemos retroceder en el tiempo. Corría el año 1908 cuando Gervasio Alarcón obtuvo la concesión para construir un ferrocarril que uniera Lebu con Los Sauces, un trazado que desafiaría la geografía de Nahuelbuta. La empresa británica “The Chilian Eastern Central Railway Company Limited” tomó la posta en 1910, pero fueron tiempos difíciles: quiebras, problemas financieros y la complicada topografía llevaron a que finalmente fuera el Estado, a través de Ferrocarriles, quien completara la obra.

El contratista Ricardo Herrera asumió el desafío de unir Peleco con Purén, una tarea titánica que demandó 54 meses de trabajo. No fue hasta 1934 que el ramal completo comenzó a operar, con cinco túneles que perforaban la montaña: Licahue, Contulmo, Nahuelbuta, Sanzana y La Huiña.
Quizás has leído por ahí que el Túnel Nahuelbuta tenía una temible doble curva en “S” que provocaba pesadillas a los maquinistas. Pues bien, déjanos aclararte un mito: esa curva no pertenece al Nahuelbuta, sino al Túnel Sanzana. Los operadores de las locomotoras a vapor temían especialmente ese tramo, pues existía el riesgo real de que el tren quedara “apretado” en la curva y la tripulación sufriera asfixia. El Nahuelbuta, en cambio, es prácticamente recto, con una ligera curva hacia la derecha en su salida poniente, según los planos de 1979 de Ferrocarriles del Estado.
Caminando hacia la boca del túnel
Hoy, cuando te pares frente a la boca norte del Túnel Nahuelbuta, intenta imaginar lo que significaba para los maquinistas cruzarlo a solo 5 km/h, con la locomotora jadeando en el ascenso, mientras los pasajeros contemplaban, desde las ventanillas, los helechos gigantes, los robles y las copihueras que colgaban de las ramas como lámparas naturales. Una pasajera que recorrió este trayecto en su juventud aún recuerda esas imágenes grabadas en su retina.
Para llegar hasta aquí, debes dirigirte a las ruinas de la antigua Estación Nahuelbuta, ubicada a unos 300 metros de la boca oeste del túnel. Desde allí, un sendero de aproximadamente 200 metros te conducirá a la entrada. La naturaleza ha comenzado a reclamar su espacio: la vegetación invade el lugar y, en la boca este, una vertiente subterránea ha formado una pequeña laguna de aguas frías y cristalinas que inunda parte del recorrido.
Si decides aventurarte al interior, lleva una buena linterna frontal o de mano. El túnel se extiende por casi un kilómetro, 885 metros según los planos oficiales, aunque algunas fuentes mencionan 990. La oscuridad es absoluta, el silencio, profundo. Cada paso resuena en las paredes de piedra que alguna vez vieron pasar miles de toneladas de carbón, papas, trigo y ganado rumbo a los mercados del centro y norte de Chile.
Qué ver y hacer en los alrededores
La visita al Túnel Nahuelbuta puede ser parte de una aventura mayor. En las cercanías, encontrarás otros túneles del ramal que bien vale la pena explorar. El Túnel Contulmo, con sus 227 metros y una suave curva hacia el oriente, conserva grabado en su frontis el año de construcción: 1934. Es accesible desde el camino antiguo de Contulmo a Purén, siguiendo un sendero habilitado por la municipalidad.
El Túnel Sanzana, de 266 metros, guarda en su interior esa famosa doble curva que tanto temor causaba. Está ubicado cerca de Manzanal, y curiosamente, hoy es transitado por camiones madereros que utilizan la faja de la antigua vía como camino forestal. Un dato curioso: este túnel lleva el apellido de uno de los ingenieros que participó en la construcción, lo que llena de orgullo a la familia Sanzana hasta el día de hoy.
Para los más aventureros, cada abril se realiza el “Trail Desafío Túneles Nahuelbuta”, una competencia que recorre senderos entre araucarias, coihues y raulíes, cruzando los túneles Sanzana y Nahuelbuta. Es una oportunidad única para vivir estos espacios desde una perspectiva diferente.
Contulmo: mucho más que túneles
La comuna de Contulmo merece tu atención más allá del patrimonio ferroviario. Este rincón del Biobío es un crisol donde convergen tres culturas: la mapuche, la de los colonos alemanes llegados a fines del siglo XIX y la tradición chilena.
El lago Lanalhue, con sus aguas templadas donde habitan cisnes de cuello negro, te espera para practicar deportes acuáticos o simplemente para contemplar el atardecer con la cordillera como telón de fondo. Muy cerca, el lago Lleulleu se mantiene como una de las reservas naturales más prístinas de la zona, ideal para la pesca deportiva.
Si eres amante del senderismo, el Parque Nacional Nahuelbuta te regalará araucarias milenarias y, desde la Piedra del Águila, una vista privilegiada que abarca tanto el océano Pacífico como la cadena de volcanes andinos. El Monumento Natural Contulmo, con sus 82 hectáreas de bosque nativo, es refugio de pudúes, zorros y pumas.
No te vayas sin recorrer el circuito de casas patrimoniales, construidas entre 1884 y 1934, que reflejan la solidez de la colonización alemana. Tampoco sin visitar el Museo Dungunwe (“lugar de encuentro”), que rescata el legado de las tres culturas, y el Valle Elicura, donde podrás experimentar el turismo étnico mapuche, conocer una ruka y, si el tiempo acompaña, participar en celebraciones como el Wetripantu.
Cómo llegar y sugerencias de viaje
Para llegar al Túnel Nahuelbuta, tienes dos opciones principales. Desde Contulmo, toma el camino antiguo a Purén hasta el sector de Villa Rivas, donde encontrarás el cruce que sigue el trazado de la antigua vía férrea. Desde allí, una caminata de aproximadamente un kilómetro te llevará a la boca norte del Túnel Contulmo, y continuando unos 540 metros más, llegarás al Túnel La Huiña.
Para el Nahuelbuta propiamente tal, debes continuar hasta las ruinas de la estación homónima. El camino puede ser transitado en vehículo con precaución, especialmente si ha llovido.
Recomendaciones importantes:
- Lleva calzado adecuado para caminar por terrenos irregulares y posiblemente húmedos.
- No olvides linterna (frontal es ideal) con pilas de repuesto.
- Lleva agua y algo de comida, pues no hay servicios en el área.
- Si visitas en invierno, infórmate sobre las condiciones de los caminos.
- Respeta el patrimonio: no dejes basura ni dañes las estructuras.
- Si puedes, coordina con la municipalidad de Contulmo o con guías locales para una experiencia más enriquecedora.
El ramal suspendió sus operaciones en 1985. Desde entonces, las estaciones, las locomotoras y los vagones fueron abandonados, y gran parte del patrimonio ferroviario se perdió. Pero los túneles, construidos con enorme sacrificio por cientos de chilenos, permanecen en pie, desafiando el olvido. Como bien dice un vecino de la zona, estas obras de arte están allí, denunciando la falta de respeto por nuestro patrimonio, pero también esperando que nuevas generaciones vuelvan a descubrirlas.
Cuando cruces el Túnel Nahuelbuta, cuando sientas el frío de sus paredes y escuches el silencio que reemplazó al ruido de los trenes, habrás conectado con una parte esencial de la historia del sur de Chile. Una historia de esfuerzo, de progreso y de sueños que, aunque hoy parecen dormidos, aún palpitan en la roca.